martes, febrero 21

El mundo laboral...

O

¿En qué #@€%@ estaba pensando???

Como dije en un post anterior, tengo trabajo formal hace ya un par de meses, producto de una llamada totalmente inesperada que recibí a principios de septiembre y que -en aquel entonces- recibí con una inmensa alegría, dado que me encontraba en medio de una fuerte crisis emocional, con una cantidad excesiva de trabajo, y una gran necesidad de salir de mi casa y ver caras nuevas.

Ahora que llevo cinco meses, me cuestiono un poco la decisión que tomé. Es raro; por una parte, todavía es un alivio enorme salir en las mañanas y regresar en las noches a desconectarme por completo, no trabajar más y simplemente echarme en la cama a leer, ver televisión, o sencillamente dormir. Eso es algo que de verdad no me gustaría cambiar porque, como conversamos hace un par de semanas con Soledad, Felipe y Rodrigo -en casa de la primera durante la celebración de cumpleaños de este último- trabajar desde la casa es realmente agotador si uno no sabe separar muy bien los espacios... y la verdad es que yo no sé.

Por otra parte, debo reconocer que el ambiente no es lo que esperaba. Los primeros meses fueron bastante gratos, aunque no podría asegurar si ello se debe a que yo aún no estaba apestada de ciertas cosas, o a que de verdad algo cambió. O sea, la semana pasada el cambio fue explícito, pero antes de eso no puedo determinarlo. Y algunas semanas han sido bastante desagadables. En fin...

Tengo mucho en qué pensar y decisiones que tomar porque, si bien es cierto algunas cosas me tienen de verdad harta, he tenido la suerte y el placer de conocer a -y reencontrarme con- un par de personas geniales que me acogieron muy bien y la verdad es que el cariño a veces ata un poco. Y el miedo, digámoslo también.

Pero bueno, suceda lo que suceda la experiencia es buena... no se puede decidir si te gusta la torta si aún no la has probado.

1 Comments:

Blogger Pato Larraín said...
main

Paciencia Moira, a veces todo lo que nos reodea tiene olor a letrina, sin embargo a basta cerrar un poco la puerta y darse cuenta que el mal olor si ha decir verdad está allí, ya no es tan fuerte.

Tenga fé a pesar que usted es tan agnostica como yo.

Un beso
PL

27 febrero, 2006 20:44  

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