viernes, septiembre 16

Sobre el aborto terapéutico

En 1967, el artículo 119 del Código Sanitario contemplaba que "sólo con fines terapéuticos se podrá interrumpir un embarazo", para lo cual se exigía la opinión documentada de dos cirujanos. El 15 de septiembre de 1989 se publicó la ley Nº18.826 en el Diario Oficial, cuyo texto dice "No podrá ejecutarse ninguna acción cuyo fin sea provocar un aborto" (Art. 119), lo cual llevó el aborto, sin importar sus fines, a la categoría de homicidio simple, penalizado con 8 años de cárcel.

En este momento, Chile es uno de sólo dos países en el mundo (el otro es El Salvador) que prohíbe el aborto en todos los casos, independientemente de las circunstancias, lo cual considero una aberración. Entiendo a quienes se oponen al aborto por razones éticas y morales cuando el embarazo es producto de un descuido, ya sea por irreponsabilidad o falta de educación (importante tema el de la educación sexual en Chile)... ¿pero en casos extremos, como una violación o incesto? ¿No existe también una obligación ética y moral hacia esa persona cuya vida se verá irremediablemente destruida? ¿Que tendrá el recuerdo concreto de ese acto de violencia frente a sus ojos por el resto de su vida?

Recordemos por favor aquel impactante caso de la niña de 9 años que quedó embarazada tras ser violada por el conviviente de su madre. ¿Es ético, es moral que se obligue a una niña de esa edad, que ni siquiera comprende bien qué pasa en su cuerpo, a llevar a término dicho embarazo? ¿Es, acaso, correcto, que una niña de esa edad sea madre y cargue con ese conocimiento por el resto de sus días, aun cuando el bebé no permanezca con ella? (No tengo claro qué sucedió con ella y el bebé, desaparecieron misteriosamente de los noticieros).

Me encantaría pensar que la adopción es una alternativa viable en estos casos, pero ¿y los 9 meses que pasa la futura madre, no sólo con el recuerdo en su vientre, sino obligada a cuidar y proteger dicho recuerdo? ¿Qué hay del daño psicológico que ello inevitablemente implica? Por otra parte, la adopción en Chile es, lamentablemente, un proceso largo y engorroso... pueden pasar años antes de que la adopción se haga legalmente efectiva y, en el intertanto, ¿qué pasa con ese niño/a?

Anoche presentaron en Tvn un caso diferente, de una mujer que se embarazó por opción y a quien su médico comunicó que era un embarazo inviable que además le causaría cáncer. No sólo existía la certeza absoluta de que el feto no sobreviviría, sino que además la madre corría un alto riesgo de morir si intentaba llevar su embarazo a término... y los médicos tenían las manos atadas. Se arriesgó la vida de una persona y se extendió su dolor por nada.

Sé que muchos de ustedes están en desacuerdo conmigo y que probablemente me acusarán de fría e inmoral, o de "cosificar" a un ser humano, pero de verdad considero que nuestra principal responsabilidad debe enfocarse hacia quienes ya están.

5 Comments:

Blogger Leónidas said...
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Vamos por parte.
Que Chile sea el único o de los pocos países que penaliza el aborto, no me parece en sí mismo malo. En su hora, Chile era de los poco países que también prohibía la esclavitud (si no me engaña la memoria, fue el segundo estado en abolirla). Bajo tu lógica, tendríamos que haber permitido la esclavitud, de otro modo, cometeríamos la “aberración” de no estar al “tono de los tiempos”.

Me parece que estamos tratando casos extremos. Por esencia, la ley dispone para casos generales, la casuística está en manos del juez. El magistrado, en cada caso, va interpretando la legislación y aplicándola a casos concretos. Aun así, voy a discutir el asunto en términos generales, de la manera en que tú lo planteas.

Me parece descabellado, tomando esto en consideración, que se castigue a la madre que, bajo esas presiones extremas, tomó la decisión de terminar con la vida de la persona que llevaba en su vientre. En general, el asesinato hay que castigarlo, pero en este caso, estoy seguro de que la madre que ha abortado estuvo espantosamente tensa y eso hace que no podamos considerar su determinación como totalmente libre. Por tanto, me opongo a que se le aplique el rigor de la ley, como si hubiera agarrado una pistola y matado al vecino. Siendo cierto que el niño concebido y el vecino son igualmente seres humanos con derechos inalienables, las circunstancias no son las mismas. Ante una madre, pues, que ha decidido matar a su hijo, hay que tener cautela. Supongo, por lo demás, que va a tener suficiente la pobrecita con pensar, cada noche, en esa vida que decidió interrumpir.

Hay que prestarles todo el apoyo posible. No tenemos derecho a juzgarlas. Los médicos y el personal que las asista, así como las parejas o la familia, si es el caso, habría que investigarlos. Pueden haber incidido en el asunto y ellos, sí que me parece deberían ser tratados con toda la rigurosidad de nuestro sistema jurídico penal.

Esa es la obligación ética para con la persona, por ejemplo, que ha sido violada y esa violación ha resultado en un embarazo. Pero una cosa muy distinta es asistirla para quitarle la vida a otro ser humano. Excepto la legítima defensa de personas o bienes, nunca puede ser lícito causar daño a otro ser humano. Mucho menos a un niño, ese ser indefenso que, más que nadie, debe ser protegido por la sociedad, porque no puede defenderse él solo; ni siquiera puede gritar en medio de las atroces torturas que generalmente involucran los procedimientos abortivos.

Hay que pensar, como dices, en alternativas viables. Es posible que la adopción tenga inconvenientes, desde luego, pero siempre hay que agotar las posibilidades. Y estarás de acuerdo conmigo en que eso es más cierto todavía, cuando de salvar una vida humana se trata.
Conozco, de hecho, un caso muy de cerca. Un médico amigo, teniendo ya sus propios hijos, decidió adoptar dos niños. Eran niños que venían con malformaciones y enfermedades. No sé qué tan difícil fue terminar el proceso de adopción, pero lo cierto es que los niños viven felices con sus papás y sus hermanos. Uno de ellos, que tenía una especie de diabetes degenerativa congénita, hasta se ha ido mejorando. El amor opera milagros. Que no seamos capaces de verlo significa nada más que no estamos poniendo atención.

Sobre el ejemplo de la señora con cáncer, para opinar en propiedad tendría que tener más información específica. No soy especialista, ni siquiera médico, y no podría dar una opinión en el aire sobre una coyuntura que desconozco. Me llama la atención, en todo caso, que menciones que el personal médico estaba “atado de manos”. Hasta donde sé, efectivamente la ley penaliza las acciones “cuyo fin” sea interrumpir el embarazo, pero éste desde luego no sería el caso, puesto que el fin no es interrumpir el embarazo, el fin es salvar la vida de la madre. Como efecto no deseado, desde luego, puede correrse el riesgo de perder la vida del niño que está por nacer, pero ese no el fin de la acción, por tanto no estamos ante un aborto. Así, los médicos estarían en entera libertad de realizar el procedimiento terapéutico, aun si ello resultara en la muerte de uno de los dos pacientes, en este caso, el niño. Por lo demás, así se ha hecho y se hace usualmente en los servicios de gineco-obstetricia de todo Chile y a nadie se le castiga por eso.

Las definiciones legales nunca resultan apropiadas para aplicarse siempre, en su pura formulación abstracta, porque las decisiones médicas son todo menos abstractas; son muy crudamente concretas. Por eso creo que hay que moderar siempre la aplicación de la ley, si alguien es llevado ante los tribunales por participar en un aborto. Las posibilidades y los cuadros clínicos son prácticamente infinitos y, en cada caso, el médico tendrá que analizar múltiples variables médicas y valores éticos para llegar a una decisión, que desemboque en un acto acorde a la ética científica y la ley moral natural.

Lo que no podemos perder de vista es que el médico no está lidiando con una mujer que “lleva una cosa”, a quien le ha tocado la mala suerte de ser la condenada a “cuidarlo” y “protegerlo”. El médico está ante dos pacientes y su obligación como ser humano, responsable de sus actos, y como médico, que debe cumplir un juramento de no dañar a otro ser humano, es hacer todo lo posible por salvar el máximo de vidas.

Por cierto, el médico siempre está obligado a comunicar y discutir con la madre el cuadro clínico y hacerla participar de su decisión, en la medida que sus condiciones físicas y síquicas lo permitan. Pero no está necesariamente obligado a seguir el parecer de la madre, porque su obligación también es con el niño. La madre, desde luego, tiene autonomía de su voluntad y, en tal virtud, debe tener una opinión. Pero el niño también es libre, tiene derechos y tiene autonomía, lo que pasa es que no la puede ejercer, no tiene voz para hacerlo todavía, pero su silencio obligado no suprime su humanidad; es más, como está tan indefenso que ni siquiera puede quejarse, hay que estar más atento para que sus derechos, incluido el derecho a la vida, no sean vulnerados arbitrariamente.

Nuestra responsabilidad como personas y la responsabilidad del médico no son sólo con lo que son “visibles” a simple vista, porque el feto “ya está”. Que tú no lo puedas distinguir debajo de su mamá, no significa que no esté, así como el que no pueda ejercer y hacer valer sus derechos por sí mismo, no significa que no los tenga.

Por lo mismo, me rebelo ante las definiciones antropológicas que buscan excluir de la calidad de seres humanos a ciertas categorías de personas. Y los embriones y fetos son personas. Por lo demás, es una actitud peligrosa en una sociedad. Hoy podemos considerar que no son personas o no tienen todos los derechos humanos aquellas personas que tienen menos de 7 días de gestación, por no haberse implantado en el útero; mañana, podemos decir que ya no lo son quienes tienen menos de 23 semanas o menos de 500 gramos de peso; pasado, pueden ser los opositores políticos; luego, los judíos; a continuación, los gitanos; a renglón seguido los mapuches y así sucesivamente.

Perdón por lo largo del post, pero este solo tema daría para escribir un libro. Tu opinión me parece respetable y tengo claro que no tienes ganas de ir por la vida matando a la gente. Estoy seguro de que lo has pensado mucho y consideras que la acción de interrumpir un embarazo, bajo esas circunstancias, tiene que ver con nuestra responsabilidad como sociedad hacia las personas más débiles. Lo único que pido es que no se olvide que en un embarazo, desde el momento mismo de la gestación, estamos ante dos personas, al menos. Y con eso en mente hay que tomas las decisiones.

Saludos.

18 septiembre, 2005 00:50  
Blogger tuto said...
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mmmm...

es difícil hablar sobre el aborto en esta país donde las razones morales, religiosas y chamánicas están por sobre el sentido común...

Muchos estudios ulteriores nos dicen que un feto no siente dolor sino hasta el cuarto mes de embarazo... no sabe de sí mismo sino hasta un par de años después de nacido... y que los movimientos en el vientre son solo REFLEJOS... eso... nada voluntario...

Somos seres humanos... animales... seres vivos... no estoy muy seguro si hay "algo" que mueva el cosmos (llámese Dios o como sea) pero si estoy convencido de que vivimos día tras día en este mundo hasta la muerte y ello implica que debemos procurarnos una vida lo mejor posible y claramente una mujer que da a luz a un niño fruto de una violación no calza dentro de esos parámetros...

siento que la maternidad es una decisión de los padres y no de la sociedad... Eso... solo eso...

por otra parte... los mismos mamones que pregonan el derecho a la vida eran los mismos que no estuvieron ni están de acuerdo con eliminar la pena de muerte...

un abrazo...

Pd: Leonidas, Chile no fue uno de los primeros en eliminar la esclavitud... di fue uno de los primeros en decretar la libertad de vientre... pero no hay que olvidar que los padres de los primeros nacidos libres murieron como esclavos...

Una última cosa... a qué te refieres con todo el apoyo posible..? la mujer verá toda su vida al fruto de la violación y si no lo ama, la sociedad toda dirá con el tiempo que es una mala madre, pues pocos recordarán las circunstancias de su embarazo...

eso... chau

20 septiembre, 2005 10:51  
Blogger Leónidas said...
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De acuerdo a la información que manejo, Chile sí fue uno de los primeros países en abolir la esclavitud. Hasta donde sé, sólo le precedió Haití, en 1793, a raíz de la rebelión negra estallada en 1791.

En Chile, efectivamente hay un antecedente que se conoce como "libertad de vientres", originado en una ley de 1811, que prescribe la libertad automática de todos los niños nacidos de madre hasta la fecha esclava. Ciertamente, esta norma no alcanzaba a los progenitores esclavos, pero interrumpía el cículo vicioso de la trata y explotación esclavista.

En cuanto a la abolición total de la esclavitud, Chile sigue siendo pionero. La ley en cuestión se dictó definitivamente en 1823. El Reino Unido la abolió recién en 1833, Francia en 1848, Holanda en 1865 y Estados Unidos en 1866. La condena universal llegó apenas en 1890, en el Congreso de Bruselas. Con rango de norma jurídica internacional, la prohibición formal de la esclavitud se estableció por resolución de 2 de diciembre de 1949, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En cuanto a todo el apoyo posible, me refiero, precisamente a eso. Social, económico, familiar, afectivo, estatal, etc. No podemos obligar a una mujer a criar a un niño que no quiere, en eso estamos de acuerdo. Tampoco podríamos obligarla, ni queriendo hacerlo. Pero de ahí a sostener que tiene derecho a quitarle la vida a otro ser humano, me parece que hay una gran distancia.

Que tengan o no sensibilidad y que puedan o no expresar esas sensibilidades, no implica que los niños dejen de ser personas por no haber nacido. Tienen los mismos derechos y dignidad que tú y yo. Y se merecen que respetemos esos derechos, tanto como tú y yo lo merecemos. Es todo lo que pido, que no atropellemos derechos y que no arrebatemos vidas, porque no estamos facultados para vulnerar la integridad de nadie y no somos dueños de la vida del resto. Además, ese niño no tiene la culpa de ser producto de una violación. Me opongo a la pena de muerte, porque no ha arreglado nada, y con mayor razón me opongo a que se condene a muerte a un niño indefenso en el vientre de su madre, por un delito del que él también es víctima.

21 septiembre, 2005 00:57  
Blogger Distemper said...
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Lo que me parece inconcebible es que nuestros candidatos -particularmente la representante de la izquierda- nieguen siquiera la posibilidad de debatir el tema de la legalización de aborto (al menos el terapéutico) durante el próximo periodo. La mera idea de abortar me parece horrorosa, pero resulta casi ridículo discutir si vamos a aceptarlo o no cuando estadísticas serias hablan de que cada año en Chile se realizan 200 mil abortos. En promedio, cada chilena se practica al menos un aborto en su vida. ¡Y eso en un país en donde el aborto no existe!, o sea, en las más precarias condiciones sanitarias, particularmente para las mujeres más pobres.

A eso se le suma una iglesia que aún sigue vetando -no sé cómo ni por qué- la educación sexual en las escuelas públicas y laicas; y una TV omnipresente que sexualiza sin pudor a los niños de 5 años para arriba. Si no queremos aborto, partamos entonces por evitar que las escolares se embaracen.

Es una lástima, pero en ciertos casos la legítima discusión moral es sobrepasada por la cruda realidad. Algo hay que hacer.

Saludos.-

22 septiembre, 2005 11:43  
Blogger Leónidas said...
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Distémper:

Desgraciadamente, los candidatos no han debatido nada, en ningún punto importante. A pocas semanas de la elección presidencial, los programas son un misterio absoluto.

En Chile seguramente se cometen también muchos robos con arma blanca. Desde tu perspectiva, tendríamos que legalizar el asalto, de manera de fiscalizar que los cuchillos que usan los asaltantes estén limpios y bien desinfectados, para cumplir con las debidas "condiciones sanitarias".

Hasta donde conozco la Constitución, la Iglesia no tiene poder de veto. Ahora, me parece que tiene todo el derecho del mundo a emitir su opinión sobre el particular. La Iglesia y las religiones en general, funcionan como clubes voluntarios y la gente decide si sigue o no sus criterios, de acuerdo a la valoración de los argumentos. Pero no creo que haya razones para pedir que la Iglesia se quede callada en algo tan importante como es la defensa de la vida del niño que aún está en el vientre de su madre.

Sobre el embarazo adolescente estoy de acuerdo también, hay que ver la forma de evitarlo, pero no me parece que el único camino posible sea el asesinato de los niños que están por nacer. Y discúlpenme si a alguien le parece que la palabra "asesinato" es muy dura, pero quitarla la vida a otro ser humano que no tiene la culpa de haber sido concebido bajo condiciones adversas, es eso, asesinato.

Finalmente, la legítima discusión sobre la moralidad de los actos humanos es algo que siempre debe quedar abierto. Te guste o no, tienes que estar dispuesto a que otras personas, grupos e instituciones tengan un parecer distinto al tuyo en una infinidad de asuntos de cariz público. Es su derecho en una sociedad libre, que debes respetar, así como debe ser respetado por todos el derecho básico a la vida.

Saludos.

23 septiembre, 2005 23:06  

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